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Planes de mejora de la información financiera

La preocupación de los organismos internacionales, gobiernos, supervisores y reguladores por la educación o alfabetización financiera de la sociedad ha experimentado un notable auge en los últimos años siguiendo –quizás con cierto retraso- el desarrollo de los mercados financieros y los cambios sociales y demográficos. La opinión generalizada entre los expertos es que el grado de conocimiento de la sociedad acerca de los distintos productos de ahorro, inversión y financiación no se ha correspondido con el nivel de consumo o utilización de los mismos. Esto ha hecho que una parte importante de la sociedad haya gestionado sus finanzas personales sin comprensión previa sobre el particular, lo que ha llevado a muchas personas a un sobre-endeudamiento y otros problemas similares difíciles de solventar. 

La necesidad de una mayor y mejor información financiera afecta a todas las personas, a todas las familias, de cualquier nivel y categoría social, en cuanto que su correcta toma de decisiones es capital para garantizar elementos tan fundamentales como pueden ser su vivienda, su salud o sus condiciones de vida actuales y futuras. Y el problema es doble: las personas no tienen conocimientos suficientes pero es que además ante ellos se presenta una variadísima oferta de servicios y productos financieros, cada vez más complejos y tecnificados. Por si fuera poco, todo ello moviéndose dentro de un entorno económico mundial convulso y cambiante.

Por eso, la adecuada administración de los recursos financieros es una tarea que requiere mayores conocimientos y aptitudes que en épocas precedentes. En último término, invertir en la capacitación en este campo es una garantía del aumento del bienestar social y crecimiento de un país.

Dentro de este panorama ha de contemplarse el seguro, en su condición de producto financiero que hay que entender y saber usar. El correcto entendimiento de los beneficios, capacidades y limitaciones de los seguros es un factor clave de seguridad en la vida de las personas, y como tal, la educación aseguradora tiene que tener un papel destacado en la educación financiera de los ciudadanos y es uno de los retos a los que se enfrentan los gobiernos, los organismos públicos y las asociaciones internacionales; pero también intervienen de forma activa otros agentes sociales y las empresas e instituciones privadas. En los últimos años se han desarrollado muy diversas iniciativas, y aquí queremos dejar constancia de algunas de ellas.

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