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Invertir con conciencia no es solo una moda

Las inversiones responsable no son algo pasajero, son una tendencia creciente en el mundo empresarial

Los ciudadanos estamos modificando nuestros hábitos, tanto por decisión propia como por imposición normativa. Ponemos más atención al consumo del plástico, somos sensibles al efecto de la contaminación en el planeta y, como consumidores, tenemos más conciencia social. En este cambio en nuestros modelos de consumo tiene mucho que ver el acceso a la información. Podemos saber lo que consumimos, y queremos saberlo. 

Este fenómeno también ha alcanzado a nuestras inversiones. ¿Dónde va nuestro dinero? ¿En qué proyectos se invierte?  

La inversión socialmente responsable (ISR) ha llegado para dar respuesta a estas preguntas. Se trata de productos de inversión al menos tan eficientes como la inversión tradicional en cuanto a la rentabilidad-riesgo, que permiten un mejor conocimiento de las empresas y de las actividades en las que estas invierten. De hecho, uno podría incluso decidir en qué proyecto concreto de una empresa quiere invertir.

Aunque las ISR no sean algo novedoso, no podemos tampoco decir que sean una moda. El informe ESG Investing Goes Mainstream, elaborado por JP Morgan, señala que la ISR se está convirtiendo en tendencia dominante debido a que los inversores «quieren minimizar el riesgo reputacional y operativo sin sacrificar rentabilidad».

Primando las actitudes sostenibles relacionadas con el medio ambiente, el bienestar social y el buen gobierno corporativo, podremos conseguir que el compromiso ético de las empresas pase a formar parte de su filosofía y sea una variable esencial a la hora de atraer a clientes e inversores. Entre todos estaremos consiguiendo cambiar el mundo.

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