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El seguro en la gestión de los riesgos

Una gestión adecuada de los riesgos implica una combinación de diversas acciones dirigidas a la protección de las personas y de su patrimonio. Algunas de estas acciones que se pueden llevar a cabo son:

  • Prevenir la aparición de situaciones que causen daños.
  • Mantener los bienes en las condiciones adecuadas.
  • Ahorrar para subsanar los posibles daños futuros.
  • Tener unos hábitos de vida saludables.
  • Etc. 

El seguro forma parte de las acciones que se pueden realizar para la gestión de los riesgos, de hecho, es la opción más económica y eficaz. Pero no hay que olvidar que ninguna de ellas, por sí sola, ofrece una seguridad completa.

Además, la actividad empresarial no podría funcionar si no existiera el seguro, que transforma los costes impredecibles y variables derivados de los riesgos en costes fijos asumibles, como son las primas.

El seguro se basa en el reparto del daño entre un número muy elevado de personas con las mismas o similares necesidades de protección. Así, cuando ocurre un suceso que produce daños concretos a una de estas personas, todas las demás también participan en la reparación del mismo.

Para el buen funcionamiento de este mecanismo, las entidades de seguros deben realizar adecuadamente las siguientes labores:

  • Reunir a un gran número de personas para garantizar el sistema.

  • Calcular correctamente la siniestralidad prevista, para tener estabilidad.

  • Gestionar el proceso, atendiendo al asegurado en todo momento..

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