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La compra-venta del seguro

Para que se entienda mejor, se separa por un lado el proceso de compra y, por otro, las acciones que se llevan a cabo en la venta del seguro.

La compra del seguro

Una persona decide asegurarse (ella misma o sus bienes) frente a un riesgo determinado. Pueden suceder dos cosas:

  • Conoce el seguro que necesita y acude a una compañía determinada.
  • No conoce el seguro, y prefiere asesorarse con un experto (un corredor, un agente de seguros de la propia compañía, etc.), antes de elegir.

Conocido el tipo de seguro que necesita, sus coberturas y prestaciones, el precio y otras características, decide contratarlo (o no).

La aseguradora redacta un contrato de seguro (póliza) que el asegurado acepta, firma y paga la prima (ésta puede ser fraccionada).

El asegurado queda cubierto, y puede o no producirse un siniestro:

  • Si se produce, el asegurado se lo tiene que comunicar a la compañía aseguradora y ésta procede a comprobar si el daño que se produce está cubierto por el seguro. Si el siniestro está cubierto por la póliza, el asegurado recibe la indemnización correspondiente.
  • Si no se produce, en la renovación del seguro el asegurado puede beneficiarse con una reducción en la prima.

Habitualmente, finalizando el periodo de cobertura, la compañía aseguradora tiene prevista la renovación automática del seguro y se lo comunica al asegurado (el asegurado pueda cancelar en cualquier momento el contrato).

La venta del seguro

La aseguradora diseña una serie de productos que comercializa posteriormente. De las ventas de los seguros obtiene las primas por parte de los asegurados, y con ese dinero:

  • Paga los siniestros que se producen.
  • Cubre sus gastos de gestión y operativos.
  • Obtiene un beneficio empresarial, y paga dividendos a los accionistas (en su caso).
Simultaneamente, reinvierte una parte de sus fondos para aumentar su solidez financiera.
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