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¿Qué podemos aportar los particulares?

Los ODS y las repercusiones que pueden tener dentro de las ISR

Si queremos involucrarnos en el gran objetivo común de hacer de este mundo un lugar mejor, todo empieza por tener una actitud ética que defienda la sostenibilidad del planeta y busque el bienestar de todas las personas que lo habitamos. Pero también se puede ir un poco más allá y aplicar criterios éticos en nuestras decisiones cotidianas. De qué tipo es la luz que encendemos por la mañana al levantarnos, qué tipo de transporte utilizamos para llegar al trabajo, qué envase llevan los alimentos que compramos, cómo ha sido producida una prenda con la que nos vestimos... si ponemos conciencia en los pequeños actos del día a día estaremos poniéndola también en el futuro sostenible de nuestro mundo.

Este compromiso ético también puede aplicarse a otras decisiones, como por ejemplo, nuestras inversiones. Ponemos nuestros ahorros en manos de otros para obtener una rentabilidad pero ¿porqué no exigir que, además de rentables, el fin a que se destinan nuestros ahorros esté alineado con nuestros principios éticos? Para facilitar que esto sea así las Inversiones Socialmente Responsables (ISR) además de rentabilidad nos ofrecen información sobre las empresas en las que se invierte e incluso permite seleccionar un proyecto concreto a cuya financiación destinar nuestros ahorros.

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