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Algo más que dividendos

Las ISR presentan algo más que una rentabilidad social

Como resultado de la crisis, los usos financieros tal y como los conocíamos saltaron en pedazos y los inversores decidieron estar mejor informados sobre qué se estaba haciendo con su dinero.  Hoy en día, los brokers que operan en los parqués siguen considerando la obtención de dividendos como su principal objetivo, pero algunas cosas han cambiado. La imagen de la industria financiera resultó muy dañada después de la crisis de 2008 y años posteriores y eso provocó que los inversionistas buscaran nuevos caminos más acordes con su ética.

En este contexto, el concepto de inversión responsable tomó fuerza y las Inversiones Socialmente Responsables (ISR) cobraron protagonismo.

Desde un punto de vista estrictamente económico, las inversiones sostenibles intentan incluir en el análisis todas las externalidades posibles, a fin de minimizar las negativas y potenciar al máximo las positivas. Un objetivo que, señala, puede alcanzarse mediante diversas estrategias: de “exclusión” (evitar invertir en empresas o instituciones con malas prácticas), de “lo mejor” (invertir solo en empresas con las mejores prácticas) o “de impacto” (aquellas que persiguen un objetivo concreto y medible extra financiero).

Los escépticos ponen en cuestión su rentabilidad pero los expertos discrepan. A priori se podría pensar que las inversiones sostenibles conllevan más costes de análisis, o que suponen renunciar a oportunidades. Pero en la práctica se ha demostrado que con este proceso de inversión se seleccionan empresas con una capacidad de supervivencia mayor en el tiempo, menos expuestas a riesgo y a escándalos y más favorecidas por sus clientes.

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