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Claves para comprar un seguro

Para que el seguro que se contrata sea el adecuado en función de las necesidades reales de protección, el consumidor debe valorar conjuntamente varios factores como son: las coberturas, la entidad aseguradora, otros servicios adicionales al seguro, y el precio.

Coberturas

Es lo más importante, ya que de la elección de las coberturas depende el nivel de protección de los bienes. En el mercado existen muchas opciones, incluso dentro de una misma aseguradora; por ello, es fundamental conocer bien su significado y alcance, y compararlas hasta encontrar aquellas que se adecuen a las necesidades reales de cada individuo.

Conocer cuáles son los riesgos o circunstancias que no cubre el seguro, también resulta una información muy relevante al contratar.

Entidad aseguradora

Un requisito imprescindible es que la entidad aseguradora esté legalmente autorizada para ejercer la actividad aseguradora. A lo largo de la vida del mismo es la interlocutora con el asegurado, quien le suministra la información y le ofrece el servicio.

Es recomendable contratar con empresas sólidas y financieramente solventes para que la respuesta en caso de siniestro sea la adecuada y el asegurado esté tranquilo con el producto que ha adquirido.

La experiencia que la compañía tenga en ese tipo de seguro, la variedad en los productos que oferta y el acceso a la información, ya sea físicamente o a través del teléfono o internet son otros aspectos a tener en cuenta.

Otros servicios

Es interesante valorar los servicios adicionales que pone a nuestra disposición la entidad aseguradora, como por ejemplo, los servicios profesionales de mantenimiento y reparación, los servicios médicos, etc.

Precio

El precio es un aspecto importante en la compra del seguro, pero debe evaluarse siempre en conjunto con todos los factores anteriores.

Cada entidad de seguros fija sus tarifas en función de los distintos elementos que componen el seguro, de la amplitud de las coberturas ofrecidas y de la calidad de los servicios prestados. Por todo ello, un seguro muy barato implicará posiblemente menores coberturas y prestaciones que otro de precio superior, por lo que debe comprobarse antes de contratarlo si las coberturas se adecúan a las necesidades de protección.

Relacionado con el precio del seguro aparece, en ocasiones, la franquicia. Es una cantidad por la cual el asegurado es su propio asegurador, ya que en caso de siniestro soportará con su patrimonio la parte de los daños que le corresponda.

En un seguro de automóvil se establece una franquicia de 300 €. Si el vehículo sufre un accidente con daños por valor de 250 €, la entidad aseguradora no indemnizará al asegurado. Hasta un valor de 300 € (la franquicia) cualquier daño será asumido por el asegurado.

Si el siniestro se valorara en 1.000 €, la aseguradora indemnizará 700 €, que es el exceso de coste sobre la franquicia. El asegurado seguirá teniendo que pagar 300 €.

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