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Errores con el dinero a los 30

Errores con el dinero a los 30

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¿Es mejor acertar o no cometer errores? Cuando se trata de dinero, tu futuro estará más definido por los fallos que evites que por tus aciertos.

Los errores con el dinero pueden ser una losa para construir tu futuro financiero. Además, tienen una ventaja frente a los aciertos: son mucho más fáciles de identificar. Estos fallos con el dinero evolucionan contigo y no son los mismos a los 20 años que una vez cumplida la treintena.

Después de una década de pruebas, para cuando cumplas los 40 ya habrás identificado e incluso superado los errores con el dinero más habituales al cumplir los 30 años. Sin embargo, lo interesante es saber antes cuáles son estos fallos financieros de los treintañeros para poder evitarlos.

Fiarlo todo a la casa y a la hipoteca

La década de los 30 es el momento elegido por muchas personas para comprar casa. De hecho, casi un 60% de los españoles adquirirá su vivienda entre los 25 y los 44 años.

Comprar casa es el movimiento definitivo para sentar la cabeza y no tiene por qué ser un error en sí mismo. El fallo financiero en este caso viene dado por la forma en la que la mayoría comprará su vivienda: con una hipoteca a largo plazo y dilapidando todos sus ahorros en la operación.

Sin saberlo, estás convirtiendo tu vivienda en tu principal inversión (a veces incluso en la única). Para no caer en este fallo hay cuatro cosas que puedes hacer:

  • Tener claras las cuentas de comprar casa frente a vivir de alquiler.
  • Evitar las hipotecas a muy largo plazo, donde pagarás muchos intereses.
  • No llegar al máximo de tu capacidad de pago, de manera que sigas teniendo margen de ahorro.
  • No invertir todos tus ahorros en la casa, de manera que conserves por lo menos tu fondo de emergencia.

Descuidar tu futuro, no ahorrar ni invertir

A los 30 años ya deberías empezar a pensar en tu futuro, si es que no lo habías hecho antesEmpezar a ahorrar tarde es uno de los fallos al planificar tu jubilación que se mantiene en la treintena.

Cuanto antes pongas en marcha tu plan financiero, mejor. Si todavía no ahorras, empieza por hacerlo y si ya lo haces y tienes tu colchón de emergencia, puedes pasar al siguiente escalón: poner tu dinero a trabajar para asegurar tu futuro.

Asumir que tendrás más dinero en el futuro

Uno de los motivos por los que muchas personas con 30 años siguen sin ahorrar es porque asumen que tendrán más dinero a los 40 años.

La razón es sencilla: durante los primeros años de vida laboral, vas mejorando tu salario de forma relativamente rápida. Es fácil asumir que eso será así toda la vida. Nada más lejos de la realidad. Nada ni nadie te asegura que a los 40 ganarás más que a los 30, por ejemplo.

Por eso mismo, no deberías asumir que ya tendrás opciones de ahorrar más en el futuro, porque puede que no sea así. ¿La solución? Vivir dentro de tus posibilidades y ahorrar todos los meses un porcentaje de tu salario.

Guiar tu carrera profesional en función de tu salario inmediato

A todo el mundo le gusta ganar más dinero y tener un sueldo mejor, pero a los 30 años todavía hay que tener una visión más a largo plazo. Es decir, pensar más en tu carrera profesional que en la retribución inmediata.

En la segunda mitad de la treintena es cuando entrarás en los años donde típicamente conseguirás mayores ingresos. Es importante no sacrificar esa posibilidad por un trabajo que te pague más a corto plazo, pero con menos posibilidades de promoción, por ejemplo.

Gastar demasiado en tu boda (y endeudarte)

El coste medio de una boda en España es de 16.000 euros, una cifra que posiblemente supere lo que tenías inicialmente pensado. Sin embargo, es fácil empezar a sumar gastos y llegar a ella casi sin darte cuenta.

En lugar de optar por una boda más modesta o de prescindir de algunos gastos que realmente no aportan valor al enlace, muchas personas optan por pedir un préstamo. Financiar la boda hará que gastes todavía más de lo que tenías pensado y supondrá una losa para tu futuro financiero y para la nueva vida que vas a comenzar.

Querer tener mejor coche que tu vecino (o por lo menos el mismo)

Uno de los factores que más influye en el precio de la boda es cómo hayan sido los anteriores enlaces de tu grupo de amigos. Lo normal es que quieras que la tuya sea igual e incluso mejor, independientemente de tus posibilidades familiares.

Eso mismo es lo que ocurre con muchos otros gastos en tu vida. El coche es uno de los mejores ejemplos. Tener determinadas marcas o modelos es un símbolo de estatus y si no lo tienes, puede parecer que no has triunfado. Los 30 años son una edad perfecta para cambiar ese punto de vista, empezar a pensar en lo que es importante para ti y no para el resto.

¿Tener un coche más caro está alineado con tus objetivos vitales? ¿Realmente te hace más feliz? ¿Es necesario cambiarlo cada tres años? ¿No te serviría para lo mismo un coche más económico? Y, para terminar, piensa en el dinero que te has gastado en el coche que podrías haber destinado a subsanar algunos de los errores anteriores.

Ahora deja de pensar sólo en el coche y aplica este mismo sistema al resto de ámbitos financieros de tu vida. Tener peor coche que tu vecino o el mismo, pero que sea porque te encanta conducir y es muy importante para ti cambiará tu perspectiva sobre el dinero.

Gastar demasiado en el primer hijo

Este es un error muy repetido por los padres primerizos. ¿Quién no quiere lo mejor para su primer hijo? Este deseo se traduce en una serie de gastos que, con el tiempo y la experiencia de más familia, son fácilmente evitables.

Así, puedes darte cuenta que había muchas cosas que podías haber comprado de segunda mano, que te valía un carrito que no fuese de marca y costase cientos de euros o que no necesitabas tanta ropa.

Congelar tus planes financieros por la llegada de los hijos

Este fallo con el dinero a los 30 es consecuencia directa del anterior. Como la llegada de un hijo altera las finanzas familiares y supone un gasto importante, muchas parejas optan por paralizar sus planes de ahorro hasta hacerse a la nueva situación.

En realidad, lo que deberías hacer es ahorrar todavía más para asegurar tu futuro y el de tus hijos. Es verdad que vas a sumar gastos a tu presupuesto, pero también que habrá otros que desparezcan o se reduzcan. Además, con un hijo hay ciertos gastos que sabes que tarde o temprano tendrás que acometer, como por ejemplo pagar sus estudios.

De hecho, otro error financiero muy habitual es priorizar la formación de los hijos frente a los ahorros para la jubilación.

Caer en la espiral de deuda de las tarjetas de crédito

Endeudarse hoy en día es muy fácil y hacerlo con una tarjeta de crédito, todavía más. Muchas tarjetas de crédito funcionan hoy en modo revolving, con lo que puedes gastar hasta un límite y después pagar sólo una pequeña cantidad fija cada mes. Esta fórmula es tan cómoda como nociva para tus finanzas.

Se trata de una suerte de deuda perpetua con la que pagarás muchos intereses. Si no quieres caer en esta espiral, prueba a usar una tarjeta de débito para todos los gastos del día a día.

Por último, un error clásico a los 30 y también más adelante es olvidarte de tu formación. La mejor manera de asegurar tu futuro es invertir en ti mismo y en tu carrera profesional.

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