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21.Sep.2021

Contar con un seguro de hogar no es obligatorio, pero sin duda es la mejor alternativa para proteger nuestra vivienda, nuestras pertenencias y a quienes vivimos en ella de los múltiples riesgos a los que estamos expuestos.

Con una buena cobertura de seguro podrás obtener una compensación económica por los daños de un siniestro, así como la reparación de los desperfectos que se haya podido sufrir en un percance. Además, si vas a contratar una hipoteca o a firmar un contrato de alquiler, probablemente te exijan la contratación de una póliza que proteja el inmueble.

Seguros adaptables

Actualmente existen diversos tipos de seguros de hogar que cada propietario podrá adaptar en función de sus necesidades y de las propias características de la vivienda. Un conjunto de factores determinará el precio final: desde el tipo de vivienda, número de metros cuadrados, acabados, medidas de seguridad de la casa…

Multirriesgo

La opción más recomendable es la del seguro multirriesgo y fundamentalmente abarca dos tipos de coberturas: la Responsabilidad Civil, es decir, los daños que se puedan ocasionar a terceros -imagina por ejemplo que debido a una avería en tu cuarto de baño has mojado el techo de la casa del vecino de abajo-, y los daños relacionados con el patrimonio, como pueden ser los derivados de un robo, un incendio, inundación, etc…

De forma adicional, a estas dos coberturas básicas se pueden ir añadiendo más prestaciones como defensa jurídica, asistencia en el hogar, protección de mascotas… Para asegurar correctamente tu hogar es importante realizar una valoración fidedigna de la misma. Para ello es importante que tengas claros dos conceptos: contenido y continente.

Contenido y continente

Contenido es todo lo que caería si pudiéramos poner el edificio boca abajo: muebles, enseres, electrodomésticos, vajillas, etc… Continente sería el propio edificio y lo que se quedaría sujeto al mismo: instalaciones de agua, gas, refrigeración, electricidad, la pintura, los falsos techos, persianas, vallas, etc…

De ahí que sea muy importante valorar bien ambas magnitudes, ya que en caso de siniestro la aseguradora cubrirá una cantidad por el valor que se les haya dado. Las propias aseguradoras calculan estos importes según los metros cuadrados, tipo de vivienda, construcción, antigüedad, etc…

Es recomendable además que con el paso del tiempo vayas revisando y actualizando tus coberturas. Recuerda que tus circunstancias personales van cambiando -ampliación del hogar, más familia, mascotas, etc.-, y eso tiene un reflejo directo en las características de tu hogar y, en consecuencia, de tu seguro.

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