11 formas de sacar partido a tu casa

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18.Ago.2022

La vivienda es la mayor inversión de buena parte de las familias españolas y, en consecuencia, su principal activo. Por eso es habitual que muchas familias terminen llegando a una situación de lo más curiosa: tienen un gran patrimonio gracias a la vivienda ya pagada, pero sus ingresos son limitados.

En otras palabras, mucho patrimonio y pocas rentas. Esta paradoja es todavía mayor al jubilarse, especialmente para quienes no han planificado su retiro y su único ingreso es la pensión pública. Una fórmula para invertir la situación es tratar tu casa como lo que es, un activo, y monetizarla.

De esta forma podrás conseguir que esa vivienda te genere algún dinero para incrementar tus ingresos. En este punto seguro que estás pensando la solución tradicional: vender la casa. Lo cierto es que esa es una opción, pero hay otras formas de monetizar la vivienda sin venderla e incluso viviendo en ellas.

Estas son las 11 formas de monetizar tu vivienda en propiedad.

Alquilar tu casa

Empezamos por las alternativas más asequibles y sencillas. En lugar de vender la vivienda y pagar muchos impuestos, puedes alquilarla y transformar así la casa en una renta mensual. Simple y fácil de llevar a la práctica.

¿Y si es la casa en la que vives? Esta fórmula puede ser igual de útil. Solo tienes que buscar una vivienda de alquiler más asequible o con un arrendamiento menor del que vas a cobrar. Esta es una forma de monetizar tu vivienda sin perder la propiedad.

La ventaja de esta fórmula es que muchas personas jubiladas residen en la vivienda familiar, que normalmente es más grande de loque necesitan en ese momento. Se trata de casas de tres y cuatro dormitorios, que son más costosas de mantener económicamente y que también llevan más trabajo. Este es uno de los errores más repetidos con tu vivienda.

Esta particularidad hace que normalmente se puedan alquilar por más dinero que el arrendamiento la casa que de verdad se adapta a sus necesidades. La diferencia entre ambos alquileres es la renta que percibirán cada mes.

Vender para comprar

La misma fórmula que en el caso anterior, sólo que adaptada a una compraventa. Esto es lo que podría denominarse como una reducción de vivienda o mudanza a casa reducida.

Como con el alquiler, la clave de esta forma para sacar un rendimiento a la vivienda es que la casa que vendas normalmente será más grande y tendrá más valor que la nueva que vas a comprar. Además, si cambias tu vivienda habitual estarás exento de pagar impuestos en la declaración de la renta.

Alquilar habitaciones en tu casa

¿Vives en una casa de tres dormitorios y sólo usas uno? Si tienes una habitación libre puedes alquilarla y obtener una renta mensual por ella. Esta fórmula es apta para todas las edades. De hecho, puedes usarla para costear la hipoteca de tu casa.

Imagina que vives de alquiler con unas amigas y quieres comprar vivienda, pero te apetece seguir compartiendo piso. Puedes buscar casa, comprarla, y alquilar a tus actuales compañeras las habituaciones que no uses.

Sin embargo, el verdadero potencial de alquilar habitaciones está en las personas mayores. Por un lado, sus ingresos son menores y suelen necesitar un complemento. Por otro lado, suelen tener casas más grandes y habitaciones disponibles.

Más allá del impulso económico, alquilar una habituación tiene otros beneficios emocionales y psicológicos para las personas mayores y no tan mayores. Es una forma de evitar la tan temida soledad, de mantener la mente activa y abierta y de fomentar los vínculos intergeneracionales. Por ejemplo, puedes aprender o practicar un nuevo idioma con un estudiante extranjero, iniciarte en alguna red social o, simplemente, estar expuesto a ideas y estímulos que normalmente no tendrías en tu círculo social habitual.

De hecho, uno de los finalistas de la quinta edición de los Premios Fundación MAPFRE a la Innovación Social fue Kuvu Homesharing, un proyecto que ayuda a poner en contacto a personas para que compartan su casa y que se encarga de encontrar al inquilino adecuado para cada perfil.

Alquilar tu vivienda cuando no la utilizas

Una alternativa que te puede ayudar a conseguir ingresos adicionales, aunque no tan recurrentes, es alquilar la vivienda cuando no la utilizas, bien porque estás de viaje o porque tienes una segunda residencia.

Por ejemplo, si dispones de un apartamento en la playa donde pasas unos meses al año, puedes alquilar tu vivienda ese tiempo que está vacía y hacer lo mismo con la casa de la playa. Así obtienes un rendimiento por ambas viviendas.

Otra alternativa con la casa de la playa es alquilarla a perfiles que sabes que sólo la usarán unos meses al año, como profesores, y tenerla disponible para ti los meses de verano, por ejemplo.

¿Te vas de vacaciones todo agosto? Puedes alquilar tu vivienda esos días para costear tus vacaciones o para generar un ahorro a largo plazo. Es solo un ejemplo, pero las posibilidades son enormes, sobre todo si en tu ciudad hay eventos especiales como la Semana Santa en Sevilla o San Fermín en Pamplona.

Otra opción menos puntual y más sostenible es el alquiler de vivienda de fin de semana. De hecho, hay quienes aprovechan los fines de semana de más afluencia para alquilar la vivienda e irse a casa de familiares o amigos.

Plataformas como AirBnB, Wimdu o Alterkeys te ayudan a alquilar tu vivienda bajo estos criterios. Otra alternativa es BeMate, donde la cadena hotelera Room Mate se encarga de gestionar tu apartamento esos días.

Alquilar tu casa para eventos

Rodajes de anuncios, películas, series, bodas, cumpleaños… Puedes alquilar tu casa para todo tipo de eventos. Solo necesitas una vivienda que sea apetecible para celebraciones de ese calibre.

En este caso las molestias serán importantes si hablamos de tu vivienda habitual, pero también los ingresos, que pueden irse a más de 1.500 euros por día.

Si te interesa, hay agencias especializadas que te pueden ayudar a alquilar tu casa para eventos.

Contratar una hipoteca inversa

Empezamos ya con soluciones menos tradicionales y más creativas, pero con un componente financiero que es importante entender.

La primera es firmar una hipoteca inversa. Si te suena el término, pero no sabes exactamente en qué consiste, no eres el único. Es muy habitual.

Una hipoteca inversa es una fórmula que permite monetizar la vivienda y seguir residiendo en ella el tiempo que quieras, incluso de por vida.

En esencia, una hipoteca inversa es un préstamo sobre la vivienda ya pagada donde la casa actúa como garantía. El capital de ese préstamo se puede cobrar de golpe o mes a mes, y mientras el dueño de la vivienda podrá seguir utilizándola libremente porque la casa seguirá siendo suya.

En una hipoteca inversa clásica, cuando el dueño fallece los herederos pueden pagar la deuda y recuperar la casa o dejar que se ejecute la garantía inmobiliaria. Es decir, que el banco venda la casa para saldar la deuda. Así se puede monetizar la vivienda sin afectar a los herederos.

La clave de este sistema para el banco y los herederos es que normalmente la entidad financiará hasta un 50% del valor de la vivienda, por lo que lo normal es que no se genere una deuda superior a lo que vale la casa. Y es que esa hipoteca inversa irá creando intereses sobre el capital que el banco te presta que habrá que devolver al final.

A partir de ahí existen diferentes fórmulas y usos para la hipoteca inversa. Por ejemplo, se puede usar para saldar otras deudas o complementar la pensión mientras se busca un cambio de casa. Y es que hay contratos que permiten vender la vivienda en cualquier momento y saldar después esa deuda de la hipoteca inversa.

Uno de los premiados de la cuarta edición de los Premios Fundación MAPFRE está precisamente especializado en esta área y las dos siguientes fórmulas que vas a ver. Se trata de Jubilatucasa.com.

Vender la nuda propiedad de tu casa y quedarte el usufructo

La propiedad de tu casa se divide en dos partes. Por un lado está la nuda propiedad y por otro el usufructo. Ambas juntas constituyen el pleno dominio.

El usufructo otorga el derecho al uso y disfrute de la vivienda y es una figura habitual en las herencias y testamentos de matrimonios con hijos, donde se suele dejar el usufructo vitalicio al cónyuge que sobrevive. En otras palabras, que la nuda propiedad de la casa es de los hijos, pero el padre o la madre tienen derecho a usarla de por vida.

La nuda propiedad indica que se tiene la propiedad de la casa, pero no se puede usar (por el momento). Una fórmula para monetizar la vivienda sin abandonarla es vender la nuda propiedad y quedarse el usufructo.

En otras palabras, vendes la propiedad de la casa a un tercero, pero te reservas la facultad de vivir en ella hasta tu fallecimiento. Es como si la casa fuese tuya a efectos prácticos, sólo que la propiedad es de otra persona. De hecho, incluso puedes alquilar la casa si quieres.

La ventaja para el dueño de la casa está clara ¿Y para el comprador? También, ya que podrá adquirir la propiedad de la vivienda por un precio reducido. Hay más de una forma de calcular el valor de usufructo y de la nuda propiedad, pero lo normal es que el descuento sobre el precio original oscile entre un 20% y un 60% en función de tu edad (cuanto más mayor, menor será el descuento).

Vivienda inversa

Igual que existe una hipoteca inversa, también hay un producto que es la vivienda inversa. Se trata de una opción a medio camino entre las dos anteriores.

Con una vivienda inversa vendes el pleno dominio de la casa, es decir, no te reservas el usufructo. Lo que sí haces es firmar un alquiler vitalicio de la vivienda.

Hay dos formas de formaliza este arrendamiento. Se puede pactar un precio fijo con una rebaja sobre el precio de mercado con o sin revisiones, o se puede aplicar un descuento sobre el precio de venta que sirva para pagar ese alquiler futuro, que es lo más habitual.

En este último caso, la opción sería muy similar al usufructo, sólo que con ciertos límites. El más claro es que no podrás realquilar la vivienda a no ser que se permita en el contrato. Como contraprestación, el dinero que recibirás por la casa normalmente será mayor que el de una venta con usufructo.

Renta vitalicia inmobiliaria

Esta es una de las alternativas que mencionan Juan Ángel Lafuente y Pedro Serrano en su libro ”Cómo complementar la pensión utilizando la vivienda en propiedad. Alternativas factibles para conseguir ingresos extra y seguir residiendo en casa”.

Con una renta vitalicia inmobiliaria vendes tu casa a cambio de una renta vitalicia. En cierto sentido es como alquilar tu casa de por vida mientras resides en ella. La ventaja para el comprador es que no tiene que hacer un desembolso inicial grande y puede ir pagando la vivienda poco a poco.

El beneficio para el vendedor es que recibirá todos los meses un dinero por su casa. A partir de ahí, puedes decidir quedarte a vivir en tu casa y que la renta sea menor o abandonarla y percibir una cantidad superior cada mes. Esta última fórmula es idónea para quienes no quieren verse con mucho dinero en la cuenta por miedo a gastarlo, a sobrevivir a ese dinero o porque saben que no son buenos con sus finanzas.

Este modelo no es muy habitual en España, donde sí que existe la figura de las rentas vitalicias, sólo que se pactan con entidades financieras por medio de un contrato de seguro.

Permuta inmobiliaria

Es una forma de cambiar tu casa por otra. Por medio de una permuta inmobiliaria entregas tu vivienda a cambio de otra de menor valor y te embolsas la diferencia. Es decir, consigues una nueva casa acorde a tus necesidades y un dinero adicional por la diferencia de valor entre una y otra.

Como ves, es un modelo para monetizar tu casa muy similar a su venta, pero con ciertas ventajas fiscales si la que vendes no es tu vivienda habitual.

Anticipo de alquileres

Esta última opción es en realidad un alquiler de la vivienda con ciertos matices. Es una fórmula que funciona para personas que quieren alquilar su casa por el motivo que sea (por ejemplo, para pagarse una residencia), pero que no quieren ocuparse de la gestión del alquiler ni asumir riesgos de impago o periodos en los que la vivienda está vacía.

Con un anticipo de alquileres una entidad financiera abona un dinero al mes o se hace cargo de los gastos de la residencia a cambio de cobrar el alquiler de la vivienda.

Como ves, hay muchas formas de sacar partido a tu vivienda y de convertir en dinero líquido ese patrimonio que tienes en forma inmobiliario. Así tu casa te ayudará de verdad a disfrutar de la jubilación que quieras.

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